La flor de Mamá

Hoy hace 4 años alguien decidió cortar la flor que a mamá le estaba creciendo en el pecho.

Dijo el médico que si las raíces seguían profundizando, la primavera le estallaría por dentro.

Así que se la dehojaron y salió como resultado que, pese a todo, yo la podría seguir queriendo.

Recuerdo que jamás la vi llorar delante de mí y mucho menos demostrar miedo.

Yo, sin embargo, imaginé mi vida sin ella y ya no pude dejar de pensar en ello.

De hecho, cuando esa suposición pasa por mi mente de nuevo, todavía tiemblo.

El día que la operaron para quitarle la flor, salió de la sala de recuperación sonriendo.

Yo la cogí de la mano y ella, siempre tan inconformista, me pidió que le diera un beso.

Tenía tanto temor a hacerle daño, que no me atreví a darle también un abrazo,

Aunque puedo jurar que necesitaba sentirla cerca y me moría de ganas de hacerlo.

Dimos la batalla por ganada incluso sabiendo que después debería tener tratamiento.

Que lo importante era, que no sabíamos cuántos, pero compartiríamos más momentos.

Y entonces comprendí que, estando a su lado, nunca me parecería suficiente tiempo.

Así que hoy celebro que,

pese a todo lo vivido,

la sigo teniendo.

Conmigo.

 

Autor: Clara I.